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lunes, 8 de febrero de 2010

Nos habrá olvidado dios?

Inundaciones - Helguera

Padre Nuestro que estás...
¿Dónde estás?
Padre Nuestro,
me escuchas?
Cómo ansío saber
si mis palabras
se pierden,
o no
se pierden en el viento.
Si Tú,
Padre Nuestro
las oyes.

Porque hoy quiero hablarte,
decirte...
todo esto
que tengo que decirte.

Padre Nuestro que estás...
¿Dónde estás?
¡Contesta!
¡Díme! ¿Dónde?
Necesito saber,
creer al menos,
que me estás escuchando,
que no estoy solo,
Padre,
hablando tristemente
conmigo en mis desiertos.

Estos versos de Juan Cervera (poeta tabasqueño) dan testimonio de la soledad en que se encuentra el pueblo mexicano. ¿Nos habrá castigado dios por haber sido pusilánimes y dejar que FeCal se robara la presidencia?, ¿será por ser 'valemadristas' y permitir que los curas abusen de los niños?, ¿o por ver tanta porquería en la televisión?, ¿o por no ir los domingos a misa?, ¿por que será carajo?.

Pero como en Sodoma y Gomorra, parece ser que solo los limpios de corazón sobrevivirán a las plagas que nos ha enviado 'el señor' por ser un pueblo pecador. Primero fue la crisis financiera que, con desparpajo, FeCal lo atribuyó a factores externos, lavándose las manos como Poncio Pilatos, luego nos llegó la epidemia del virus de la influenza humana que paralizó al país (algunos pensamos que el gobierno espurio generó una histeria artificial para fines políticos), luego la sequía en gran parte del país, después los comicios del 2009 que resucitó al dinosaurio priísta con el fin de saquear al país de lo poco que queda (o lo que dejen los mochilones panistas), luego la guerra personal de FeCal contra el crimen organizado y el narco, que ha dejado al país bañado en sangre, después el despido de 44 mil trabajadores electricistas y la desaparición de la CLyF por parte del que se promovió como el "presidente del empleo", siguieron los impuestos que aprobó el PRIAN que exprime al pueblo para beneplácito de quienes ostentan el poder político y económico en el país y, por último, literalmente nos ha llovido sobre mojado, dejando en la precariedad a gran parte de la población, debido a las inundaciones, principalmente en el Estado de México, el DF y Michoacán.

Como los dioses nunca hablan directamente con el pueblo y solo los iluminados (sacerdotes, curas, chamanes, brujos, pastores, ministros, cardenales, obispos y papas) pueden hacerlo, esperaríamos que nos interpretaran cuál es el mensaje que nos quiere dar diosito. Y decirle que no hay necesidad de que nos envíe tanta calamidad, que sabemos entender, o como lo externa Juan Cervera, ¿estaremos hablando solos tristemente en el desierto?.

Si existe dios, que aparezca pronto, porque a México se lo está llevando la fregada.